martes, 8 de octubre de 2013

Los juegos del hambre (saga de los Tribunos)

Ahora que tengo un poco de tiempo, retomo la idea de reseñar también las sagas una vez las tenga completas del todo. Estos últimos meses terminé dos sagas más, empiezo por la primera, que es la saga literaria originalmente conocida como “de los Tribunos”, pero que todo el mundo conoce como “Los juegos del hambre”.

Título: Los Juegos del Hambre
Autor: Suzanne Collins
Volúmenes: 3

Aparte de su éxito de ventas, como se están haciendo sus correspondientes películas (que no he visto),  la saga ha ganado mucha fama y su argumento es bien conocido:

"En un país post-apocalíptico, la sociedad ha quedado dividida en doce distritos que viven supeditados a la tiranía del Capitolio. Para demostrar su fuerza, el Capitolio obliga cada año a dos niños de cada distrito a competir a muerte entre ellos. Son los llamados “Juegos del Hambre”, ya que el premio se traduce en extras de comida para el distrito ganador.
Katniss Evergreen es una chica del distrito 12, que se dedica a la minería y es, con mucho, el más pobre de todos. A pesar de haberse criado para obedecer, Katniss no puede evitar ser una rebelde y sale a menudo a cazar, saltándose muchas normas impuestas por el Capitolio. Cuando su hermana pequeña Prim es escogida para competir en los Juegos del Hambre, Katniss decidirá ir en su lugar."

Y éste no es más que el planteamiento del primer libro. A partir de aquí, la fiesta empieza. La saga está compuesta por tres libros, a saber: “Los Juegos del Hambre”, “En llamas” y “Sinsajo”. Ya avisaré cuando empiezo a hacer spoilers, hasta entonces, la lectura es “segura”.

Los Juegos del hambre suele considerarse dentro de la aventura juvenil, incluso algunos lo meten en el saco de libros estilo Crepúsculo y similares, ya que, de fondo, hay una historia de amor. No obstante, el amor no es para nada el motor de la historia. Prima mucho la aventura y la lucha por la supervivencia. Es curioso como suele incluirse dentro de la categoría “juvenil” cuando tenemos un planteamiento deprimente con ganas y una realidad muy dura a la que enfrentarse, con un buen puñado de muertes bastante sangrientas, pero las etiquetas son las etiquetas…
Toda la novela está narrada en primera persona por Katniss. Sabemos sólo lo que ella ve y piensa, mientras que del mundo sólo conocemos aquello sobre lo que ella reflexiona. Con esta limitación, tu, como observador externo, puedes intuir que hay muchas cosas (conspiraciones, intenciones ocultas) que a ella se le escapan, lo que hace gracia y frustra a partes iguales. Este punto de vista único es a veces limitado, pero consigue que te metas muy fácilmente en la historia. La sencillez de su estilo y la simpleza -que no limitación- de su trama hace que las páginas pasen como nada. Una vez los Juegos empiezan, la sensación de estar viendo una retransmisión deportiva muy sangrienta es muy patente y hace que tengas ganas de más.
Por otro lado, da la sensación de que se podría haber sacado mucha más chicha de este inicio, muy de ciencia-ficción, para luego desarrollarlo como una muy simple historia de aventuras. Además, su parecido a Battle Royale es tan obvio que hace que pierda bastante gracia. 

Nota:
6


Este libro, cuya mayor cualidad es lo ligero y rápido que pasan las páginas, es mejorado por su segunda parte.
En llamas, es un libro francamente continuista, aunque se produce un hecho curioso. El inicio es rematadamente simple, como si se intentara hacer un refrito de la primera parte y hay un momento en que, indudablemente piensas “la autora se está metiendo en un fregado porque quiere que va a arruinar todo…”. Sin embargo, la novela pega un giro muy logrado, buscando un paralelismo con su predecesora pero dándole una vuelta de tuerca sádica con bastante gracia. Si te gustó la primera parte, disfrutarás seguro más con la segunda, que es “lo mismo, pero mejor”, y con connotaciones éticas extras, además.

Nota: 8

http://meitnerio.blogspot.fr/2012/09/sinsajo-suzane-collins.html
En Sinsajo, la cosa cambia por completo. La autora deja el registro de la aventura y se mete de lleno en la Ciencia-ficción distópica con aires bélicos. Si ya los otros dos libros iban “a saco”, en esta tercera parte nos enfrentamos a una guerra abierta y a unas dosis de brutalidad bastante considerables. Además, el final de la misma es impactante y marcadamente coherente con el resto de la novela, sin rastro alguno del “fanservice” esperable.
Suele ser el que menos gusta de la saga, ya que no se parece a los demás ni en el tono ni en la trama, pero a mí es el que más me ha gustado. En éste, la autora busca la diferencia y zambulle muy bien en una ciencia-ficción con tintes políticos bien conseguida. Si ya antes la autora había demostrado una total falta de misericordia con sus personajes, al entrar en una guerra abierta, este hecho se desmadra bastante, lo que provoca el enfado de muchas “fangirls”.

Nota: 8

Como véis, se trata de una saga que mejora libro a libro, empezando por un simple libro de aventuras “del que se puede sacar más jugo” para acabar con un libro de ciencia-ficción bien hecho. Estamos hablando de uno de las mejores sagas de aventuras de los últimos años, con una profundidad (a la que te pones a rascar) mayor de lo que puede parecer inicialmente.
Si estáis ávidos de aventuras y queréis una trilogía de libros de los que disfrutar y devorar sin piedad, ésta es una buena propuesta. Divierte a manos llenas y construye un buen universo en que sumergirse con ganas. Su primera parte es algo más flojita y peca de excesiva simpleza y de ser un remake  de Battle Royale, pero el resto de libros suponen un crescendo de tensión bastante majo. No está pero que nada mal.

Nota general de la saga: 7 alto


EMPEZAMOS CON LOS SPOILERS…..


Ante todo, lo que me sorprende de la novela es la profundidad de las connotaciones que llegan a tener algunos momentos. Es verdad que el libro se puede leer del tirón sin ver más, pero a la que te pones a mirar un poco, se pueden apreciar muchas cosas que no pegan mucho en la novela juvenil.

Puedes quedarte con los amoríos de Katniss, pero lo que estamos viendo es la rebelión de una sociedad ante una situación injusta contra los opresores del sistema. Cuando en el primer libro Katniss toma los frutos venenosos puede parecer que es una decisión romántica (oh, los amantes mueren juntos!), pero la misma Katniss deja claro que la decisión es totalmente egoísta: Ella lo que quiere es vivir y, como no sabe cómo salir de ahí, decide romper la baraja. Katniss se negó a seguir las normas del Capitolio, si no podían sobrevivir los dos, no sobreviviría nadie: el suicidio era la única opción. ¿Os dais cuenta de todo lo que ese gesto de suicidio significa? Una chica de dieciséis años está decidiendo morir, o al menos está fingiendo hacerlo, porque no quiere seguir con una vida así ni matar a un ser humano por el mero capricho del gobierno al que está sometida.

Katniss, que ya se ha convertido en una imagen popular gracias a los Juegos ha hecho algo que quizás nadie esperaba: ha obligado al Capitolio a modificar sus normas. El Capitolio lleva un siglo abusando de su poder, llegando a obligar a cada Distrito a enviar a sus niños a morir y matar “a causa del espectáculo” y forzando que el pueblo, no sólo esté de acuerdo con ello, sino que celebre las muertes ajenas, buscando un triunfo que les permita, por un año, vivir con tranquilidad. En esta sociedad, el Capitolio es quién decide cómo y cuándo mueres y el suicidio de Katniss y Peeta se convierte en una rebelión abierta contra el Capitolio. Y nadie se ha rebelado contra el Capitolio y ha sobrevivido. Pero… si eres la estrella más popular del momento, igual te dejan una oportunidad.
Y eso es justo lo que pasa. Katniss y Peeta han sobrevivido y si quieren seguir viviendo, tiene que quedar claro que son pareja. Es decir, no debe haber duda de que eligieron suicidarse por amor y no por llevar la contraria al Capitolio (y salirse con la suya). Pero ¡ay! Sin querer Katniss se ha convertido en un símbolo de todos aquellos que quieren llevar la contraria al Capitolio, por lo que empiezan a producirse disturbios y rebeliones cada vez más importantes. Esto provoca que el Capitolio reaccione y, para demostrar que nadie escapa a su control, decide tocar a los intocables, a aquellos que ya han ganado una vez los Juegos y, se supone, que tienen la vida arreglada. Es entonces cuando empiezan los segundos juegos. La diferencias son dos: Ahora los participantes no son niñitos asustados, son asesinos que ya han salido triunfantes de la arena, saben perfectamente dónde se meten y qué deben de hacer para salir con vida; por otro lado, los ganadores son ídolos para el pueblo, mandar a niños a matarse indigna, pero que envíen a tus mayores ídolos a la picota es harina de otro costal…
Todo el segundo libro es un claro paralelismo con el primero. Todo se produce con el mismo orden, se repiten las escenas… En un primer momento lleva al pánico (vaya &%$ de autora que no sabe salir del tema), pero la evidencia de que, siendo las cosas iguales, todo ha cambiado, es palpable. Dos escenas obvias: la comparación de un desfile y otro, con la transformación del vestido incluida y la de todos los participantes cantando juntos antes de empezar el segundo torneo.
El tour de force impuesto por el Capitolio es de hecho una invitación a la rebelión. Están jugando con fuego y es evidente que tiene que explotar: La rebelión en Egipto empezó cuando a los gobernantes se les ocurrió prohibir el futbol. Y creo que todo el mundo puede esperar que pasaría en este país si el Barça o el Madrid fueran “eliminados”.

En toda la saga reina el punto de vista único de Katniss. Hay muchas cosas que pasan fuera de él, que nosotros sólo podemos intuir y deducir. Además, Katniss cuenta las cosas como si de una retransmisión deportiva se tratara y los momentos más sangrientos (que los hay, y muchos) quedan diluidos. Hay quién percibe aquí una clara crítica a la deshumanización de la sociedad, que te permite ver descripciones de niñas de once años penetradas profundamente por una lanza, o jóvenes enfermeras que explotan en mil pedazos, sin que por ello provoque rechazo o creas que la autora “se pase”.

Y cuando empieza la rebelión es cuando Collins da lo mejor de sí. Toda la construcción del Distrito 13 da mucho juego, y el uso del punto de vista único de Katniss es muy útil para ir quitando velos e ir pasando de unos salvadores a unos hijosdeputa tan grandes como los del Capitolio. Una vez empieza la guerra, es obvio, junto con la metamorfosis de Gale. Las luchas por el poder, las torturas, las matanzas…Y las muertes de los personajes. Estoy seguro que había mucha presión de las fans sobrehormonadas para que Finnick fuera el héroe (quien, todos aquellos que nos hayamos leído la trilogía, sabemos que es mucho más que un guaperas: es un hombre enamorado de Annie, una chica con un profundo trauma psicológico, que muere después de casarse con ella y de dejarla embarazada), así que la decisión de la autora de cargárselo (y en off, con un par) es todo una muestra de intenciones: “Hago la novela que quiero, no la que quieren las fans”.

A lo largo de la saga, especialmente en la tercera parte, vemos la destrucción de la personalidad de Katniss. Empieza siendo una chica fuerte y dura, criada en un ambiente de carencia y preparada para mucho. Pero es obvio que sale muy tocada de los primeros Juegos. Esto se nota bastante en los segundos, y más aún en el tercer libro, donde vive con un shock traumático continuo que no la deja descansar. Además está el hecho de haberse convertido en el símbolo viviente de la rebelión. Y es que, al fin y al cabo, es una humana y no un robot preparado para derrocar toda una dictadura. Nuestra protagonista, Katniss, la misma que no sabe qué siente, la que tenía que elegir entre una vida fácil y una revolución, se encuentra con que los demás han escogido por ella y sin preguntarle su opinión, lo que, claramente, supone un duro golpe.

A partir de todo esto, Collins, queriéndolo o no, profundiza en la psicología de Katniss, una simple chica que, solo por salvar a su hermana, cambia el mundo... pero lo peor de todo es que la mayoría de veces, si os fijáis, no es Katniss la que acaba eligiendo, los otros acaban eligiendo por ella —especialmente,  la rebelión— de manera que Katniss se ve obligada a actuar de un determinado modo: es un juguete del Capitolio y un juguete del Distrito 13, y, aunque sea el elemento más importante, la pieza crucial para los planes de ambos, a nadie parece importarle lo que ella siente.

Y luego el final. De los mejores remates que he visto en una saga. Te deja un mal cuerpo que ni te cuento, pero al mismo tiempo sabes que es el final que tenía que ser (y lleva a odiar a Gale a muerte).

  
CONCLUSIÓN.

No quiero caer en el típico "para gustos, los colores", pero verdaderamente la conclusión final sería esta. Yo, de Los Juegos del Hambre, he extraído esta lectura. ¿Es la única? No, para nada. ¿Es la más correcta? No creo que tenga los conocimientos, las herramientas ni el ego necesario para decir que sí o que no. Lo que sí quiero dejar bien claro antes de acabar —porque será el motivo de mi linchamiento— es que no pretendo cambiar la opinión de nadie ni obligar a nadie a amar Los Juegos del Hambre, y este artículo tampoco tiene la intención de imponer la idea de "Este es el verdadero sentido de la trilogía de Suzanne Collins, si no lo pillas es que eres tonto y cualquier otra opinión que no se ajuste a este pensamiento no es válida". Tan solo he querido exponer una serie de puntos por los que considero que Los Juegos del Hambre supone algo distinto dentro de las novelas de aventuras, gracias a lo cual marca una diferencia y debería destacarse. Que haya conseguido o no esa intención, es otro tema. Es una saga de mejor calidad de lo normal y debe disfrutarse como tal.


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