martes, 3 de abril de 2018

Speed Racer


Después de arrasar las taquillas de medio mundo con la trilogía de Matrix, los (por aquel entonces) hermanos Wachowski podían permitirse hacer cualquier cosa. Nadie les diría que no. A pesar de cinco años de silencio desde la irregular conclusión de la saga, su prestigio seguía intacto y la Warner no se atrevió a rechistar cuando anunciaron que iban a adaptar un mediocre anime setentero que casi nadie recordaba. Pobres.


Ya en la perversa presentación del logo de WB contemplamos, un aviso de lo que se nos avecina: un caleidoscopio de lucecitas y colorines, una orgía de colores y escenarios virtuales (¿todos?). En fin, un videojuego llevado a la pantalla grande con toda su desmesura y su falta de lógica. Realmente, estuve toda la película buscando mi mando con el que poder manejar el bólido blanco y conseguir que Speed Racer (toma nombrecito) ganara la carrera. Esta improbable mezcla entre Mario Kart y ForzaMotorsport desborda casposa excentricidad por los cuatro costados. Desde sus factorías Willywonkianas hasta sus carreras por parajes imposibles, pasando por su imaginería retrofuturista sin ningún atisbo de msesura, Speed Racer mezcla la estética de las carreras Indy de los setenta con los sueños húmedos del Philip K. Dick más desnortado. Con esta película, las Wachowski demuestran que pocos creadores están a su altura en cuanto a poderío visual (y que están a la altura de casi ninguno en el resto de apartados xD).


Si algo duele –y mucho- al ver Speed Racer es el poco sentido de su guión. Condensa en 150 minutos la trama completa de los 52 capítulos del anime Mach GOGO GO! (Meteoro en España), precursor de los Oliver y Benji que tan famosos se hicieron posteriormente. Si alguien se atreve a ver hoy día algún episodio de este anime perdido en el tiempo, podrá sorprenderse con la baja calidad de su animación, la abundancia de sucesos sin sentido y los erráticos giros de su trama. Las Wachowski trasladaron la imaginería de la serie, sus personajes y sus elementos distintivos a la gran pantalla sin ningún tipo de adaptación al medio, con el consiguiente despliegue de diálogos besugueros y situaciones incomprensibles (Piloto X con la máscara y las gafas de sol puestas cuando se va a la cama, por ejemplo), amén de la presencia de un chimpancé y un humano de su misma talla y cociente intelectual…


Pero bueno, centrémonos en su argumento: Una familia de pilotos // constructores de bólidos, los Racer (gran apellido) se propone luchar contra las mafias que amañan los resultados de las carreras por medio de participar en las mismas y derrotarles sobre la pista (!); para ello, mandan a su mejor piloto, Speed (todavía mejor nombre) a competir una suerte de circuitos imposibles y sortear trampas y artificios propios del ínclito Pierre Nodoyuna. En ese sentido, nada que no hayamos visto desarrollado con más acierto en propuestas tan cuestionables como Cars o Aviones. El ritmo brilla por su ausencia en esta sucesión caprichosa de excéntricas carreras que sólo emocionarán a los más pequeños de la casa.

Sin embargo, si somos capaces de apagar la lógica, podemos entretenernos disfrutando de las impresionantes tomas de las carreras y la sensación de velocidad que generan los bólidos. En el fondo… ¿es una película? ¿No es acaso un precursor de los streamers videojueguiles de hoy en día? Centrémonos: Los alocados circuitos que dan patadas a la lógica son las diversas fases que un anónimo jugador debe superar para pasar el juego, la profundidad de los diálogos y el “prodigioso” trabajo de sus actores conforman los videos entre nivel y nivel y, sobretodo, el apabullante apartado visual no es más que el músculo de la consola de turno dando todo lo que tiene para demostrar que nos hallamos ante un AAA de las carreras. ¿Acaso no comparte características con el videojuego siguiente?


Misma profundidad argumental, mismas patadas a la lógica y mismas excentricidades divertidas. Puede que Speed Racer provenga de un anime, pero es un videojuego convertido en película con el mínimo de cambios.



Este abuso del croma es una buena muestra del onanismo que las Wachowski han demostrado a lo largo de su carrera: Es un “hacemos lo que nos da la gana” en toda regla. Por ello, se hace dificil catalogarla dentro de unos parámetros normales. Es una mamarrachada sin sentido, pero ¿puedes apreciar su estética videojueguil y disfrutar de su originalidad?  Mi recomendación sería que narcotizases un poco (bastante) el cerebro, reunieras a unos amiguetes con unas birras y la pantalla más bestia que puedas encontrar, para así deleitarse con una interesante vacuidad sin más expectativas que disfrutar con todas las flipadas técnicas que se te arrojan. Puede que el conjunto sea una patata, pero ahora mismo lamento no haber ido a ver Speed Racer en el cine cuando tuve oportunidad.

Nota: N/A (Este engendro no puede calificarse de ninguna manera, juega en otra liga)
Nota filmaffinity: 4.9

Publicado previamente en CInéfagos AQUI

miércoles, 28 de marzo de 2018

Alien 3


Recuerdo, en mis años de mozalbete, el respeto que le tenía  al Xenomorfo. No había visto ninguna película, pero las imágenes ya bastaban para infundirme tremendo respeto. Un día en que me había quedado solo en casa, pusieron Alien3 por la tele, y decidí armarme de valor para verla. Fue toda una decepción, más allá de un monstruo feote, no entendí dónde estaba el revuelo. Años tardé en ver sus predecesoras y entender lo que era el terror… Inspirado (ejem) por el podcast de Carne de Videoclub, decidí pegarle un repasito a la película de Alien que hacía más tiempo que no veía, ni que sea para reafirmarme en mis recuerdos.



La película además empieza mandando a tomar viento la entrega anterior. Se mata a todo dios superiviente y volvemos a tener a Ripley encerrada (en este caso, en una cárcel) con un puñado de víctimas propiciatorias y un Alien dispuesto a todo. La diferencia es que ya es la tercera vez que Ripley se encuentra con los Xenomorfos y ya empieza a estar un poquito harta. No podemos olvidar que una vez que has visto lo peor que el Universo puede arrojarte y has salido viva, no vas a encontrar nadie más duro que tú.

Me agrada la localización de la película. La Saga de Alien llega a su máxima expresión en lugares cerrados, en los que la claustrofobia se suma a la peligrosidad de una muerte segura. Sin embargo, luego no se aprovecha la misma casi para nada. Parece más bien que nos hallemos encerrados en un mundo medieval con un par de pistolas por ahí. La escena de la fundición mola bastante, no lo vamos a negar, pero el resto de la película varía entre feota y cutre. Los escenarios son simples tubos sin gracia visual en los que meter a un Xenomorfo algo perruno (la única innovación interesante de la entrega) y poco más.

Así mismo, también tiene el problema de que no hay nadie ni remotamente al nivel de Sigourney Weaver. Vale que aquí ella ya es una auténtica estrella y no hay nadie mejor para ser la puta ama, ¡pero el resto del elenco se ve reducido a papeles de comparsas masillas casi en su totalidad! No es que lo hagan mal (bueno, sí), es que el guión no les deja otra opción.

A posteriori, resulta extraño comprobar la presencia de un director tan personal como David Fincher detrás de la película. Rascando un poco más, uno puede entender que se trata de su película debut, de la que él siempre ha dicho que falta casi la mitad de la misma. No voy a discutir sus declaraciones, pues se hace obvio que la trama está mal hilvanada, como si faltaran diálogos y escenas. Incluso un par de personajes “desaparecen” y a nadie parece importarle.


En fin, después de que Ridley Scott pariera al bicho más temible del Universo y Cameron ampliara su mitología como nadie pudiera haber previsto, ¿En que pensaban los de arriba? Con el material de partida se tenía un gran oportunidad para cerrar una trilogía a lo grande, pero bueno,  deciden dárselo a un novato con talento, al que torean por todas partes, le imponen el guión y encima culpan del resultado.

Por lo menos se puede apreciar que la acción está bien rodada y Fincher se guarda un par de escenas que aprovechan a la Ripley más carismática para que la película no de la sensación de timo completo. Habitualmente considerada como la peor de la saga (con todo merecimiento), sólo se podría salvar porque es capaz de proporcionar dos entretenidas horas de acción y por ELLA.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.9

lunes, 26 de marzo de 2018

Próspero en llamas (Dan Abnett)


Sigo avanzando en los libros de la Herejía de Horus, siempre prestos a ponerse en medio cuando toca disfrutar de un libro fácil y hamburguesil. Y van XV!

Título: Próspero en llamas
Autor: Dan Abnett
Título original: Prospero Burns
“El Emperador está furioso. Magnus el Rojo, primarca de la legión de los Mil Hijos, ha cometido un error de proporciones catastróficas y ha puesto en peligro la propia Terra. Al Señor de la Humanidad no le queda más remedio que encargarle al primarca de los Lobos Espaciales, Leman Russ, la misión de apresar a su hermano en el planeta Prospero, el lugar de origen de los Mil Hijos.
No será fácil someter el Planeta d elos Hechiceros a la voluntad del Emperador, pero tampoco detener a Russ y a sus Lobos Espaciales. Con el corazón poseído por la ira, el Rey Lobo está decidido a llevar a Magnus ante la justicia del Emperador. Los acontecimientos que decidirán el destino de Prospero se desatan.”

Los MilHijos te presentaba un bando de mi suceso favorito de la Herejía (la purga de Próspero), y ahora tocaba ver la trama desde el otro punto de vista, el de los Lobos. Sin embargo, parece que Abnett se ha cansado de hacer las cosas del modo más facilón y se marca la rodomontada se explicar una de las campañas más importantes de la herejía desde el punto de vista de un inofensivo rememorador que tiene la suerte/desgracia de ser testigo de excepción de los hechos.

De esta manera, el libro se divide en tres partes:

1) Empezamos con la llegada del rememorador, que compone un relato costumbrista (ejem ejem) de la vida cotidiana del ejército más orgullosamente independiente del Emperador. Aprendemos como es la vida en El Colmillo, además de los usos y costumbres de un Marine Espacial cuando no está de matanza o viajando. No es que pase nada realmente importante durante cien páginas, pero la prosa ágil de Abnett hace de este remedo de El guerrero Nº 13 y La invasión de los ladrones de cuerpos una experiencia vigorizante y sorprendentemente reflexiva.

2) Posteriormente, nos enteramos de oídas de lo que está ocurriendo con los Mil Hijos, enlazándose con la asistencia de todos los Lobos –por si acaso -al Concilio de Nikaea, en el que se juzgará a Magnus. Ya habíamos visto estos hechos desde el primer plano, pero ahora estaremos entre bambalinas, viendo todo lo que ocurre tras los escenarios. A pesar de lo sesgado del juicio, choca contemplar las ganas que le tiene Leman Russ a su melifluo y estudioso hermano. Hay que felicitar a Abnett porque consigue dejar clara la tensión que precede a la batalla, la sensación de que todo por lo que se ha luchado durante quince libros y nosecuantas mil páginas se puede ir a tomar viento de un momento a otro. Y es que la comezón sobre que chispa es la que hará detonar este choque de caracteres no te abandona durante casi las doscientas páginas que estamos entretenidos aquí. Pudiera ser que las aventuras del rememorador Kasper Ansbach Hawser / Ahmad ibn Rusta no te interesaran, pero aquí el libro se vuelve un auténtico vicio.


3) Y finalmente, lo que tenía que pasar. La purga de Próspero. Quizás esperaba una megabatalla con todos los personajes dándolo todo, pero Abnett vuelve a hacer otra cabriola innecesaria pero efectiva, alejándote la acción y centrándola en el pobre rememorador –ahora algo más dopado-, que tiene la suerte de meterse en más líos de los que le gustaría. Este inesperado punto de vista hace que nos perdamos el sentido general de la campaña, pero gana mucho en dramatismo y no impide, ni mucho menos, tener un colofón espectacular al libro, con todos los fuegos artificiales necesarios para dejar al fan bien a gusto. Después de todo, ya sabemos todos como acaba la purga de Próspero, ¿no?

Puede que no sea un libro que me haga reevaluar mi propósito en la vida, o me haya llevado a reflexionar sobre mis relaciones con aquellos que me rodean, ni me ha hecho una mejor persona. Pero la verdad es que no hay lobos en Fenris…

Lo que sí tiene el libro es una historia estupenda, que explora hábilmente la relación entre el cuento y el narrador, la audiencia y el protagonista, el lector y el escritor, mientras desentraña madejas y madejas de detalles sobre uno de los capítulos más incomprendidos del Adeptus Astartes, durante la Gran Cruzada del Imperio de la Humanidad, liderados por el Emperador Inmortal. No sólo constituye un estupendo ejercicio de disipación, sino que permite reflexionar sobre mi propio interés en las historias, sobre como perduran a través de los años, cómo las recordamos y cómo las relatamos a nuestros allegados.

Consiguió recordarme que la literatura, los libros, nunca desaparecerán. Ya sea a través de Kindles i otros e-books, Próspero en llamas me deja la sensación de que las historias están tan imprimadas en nuestro ADN que, incluso en el lejano cuadragésimo primer milenio, no desaparecerán. Nos permiten recordar a nuestros amigos, nuestros referentes y nuestra herencia cultural, dándonos herramientas para tomar con (mayor o menor) acierto las decisiones que están por haber.

Y lo más importante, Próspero en llamas ha despertado el sentido de la maravilla que nuestro niño interior guarda celosamente. No me refiero al hecho de visualizar el libro mientras pasaba las páginas, sino por la dinámica presente en tantos niveles de la historia. La trama del libro orbita tanto en los eventos que involucran el imperecedero agravio de sangre entre los Lobos Espaciales (o cómo se llaman entre ellos, los Vlka Frenyka) y la legión de los Mil Hijos como sobre las historias y el arte de relatar, sobre la preservación de nuestro pasado, así como contemplar nuestro futuro (los lectores de la franquicia ya sabrán que este libro no es más que una pequeña historia dentro de la miríada de sucesos de la Herejía). En el fondo, se concentra en la manera en que preservamos nuestro pasado, así como lo recordamos para no repetirlo.
  
Es curioso como un libro que normalmente se archiva en el saco de los “fácilmente devorables” es capaz de profundizar con tanto acierto sobre la importancia del arte de contar historias, de la importancia que tiene el medio influye en el producto y su efecto ¿Cuántas adaptaciones al cine han triunfado y cuántas han fracasado al intentar trasladar a la pantalla, todo porque podemos viajar con nuestra imaginación a lugares que no pueden reproducirse en realidad, ni siquiera por CGI?

Con este libro, Abnett vuelve a mostrarse como el mejor escritor de la editorial. Sí, es una novela de ciencia-ficción repleta de acción a lo bestia, pero mucho de lo que trata se puede relacionar sobre los problemas de nuestro día a día: Nuestro discurso político y social, como las noticias “brotan” en la prensa, y cómo las personas pueden ser usadas –a veces sin saberlo- como peones en un juego mucho más global (Conspiraciones, ¡MUJAJAJAJJAAJ!).

Bueno, ya está bien de divagar, los puntos de vista evolucionan y cambian, pero ¿qué historia no lo hace de vez en cuando? Me hace mucha gracia la comparación que se produce entre los dos libros que tratan esta campaña (Los Mil Hijos y éste), presentando ambos hechos desde perspectivas contrarias, en dos estupendos libros que permiten comprender ambos bandos, como si se tratara de una historia dentro de una historia, para leer en conjunto con la calma necesaria y apreciarlos como se merecen.



Resumiendo, que es gerundio, cosas que interesan a los fans de la franquicia:

1) Si, conocemos (leemos) a Leman Russ, que ya tocaba. Por suerte, es un personaje muy refrescante capaz de tener cierta sutileza.

2) Si, vemos a los Lobos en acción, pero más importante, los conocemos como legión. Con esto me refiero a que se alejan mucho del dogma de “¡¡¡AUUU!!!!  ¡Vamos a matar y aullar como animales!!” que se destilaba en la saga de Ragnar Blackmane.

3) Abnett no se olvida de hacer aparecer a un buen montón de personajes de otros libros: Primarcas, Custodios y otros con todavía más rango.

4) Hay unas cuantas previas sobre las cosas que están por venir. Tanto a gran escala como sobre los propios Lobos Espaciales.  

Para concluir y explicar que hay mucho más que ultra-violencia, usaré esta cita de uno de los personajes: “Es necesario mucho autocontrol para ser así de peligroso.”

No se si estoy hablando del mejor libro sobre la herejía después de la primera entrega, pero está en el top, seguro. Quizás se trataría de uno de los pocos libros de la franquicia del cuadragésimo primer milenio que recomendaría incluso a los profanos. Una vez has sobrepasado la barrera de la terminología y la descripción del Universo de Wh40k, es una novela morrocotuda.

Nota: 9
Nota goodreads: 4.14/5

jueves, 1 de marzo de 2018

Guardianes de la Galaxia: Vol. 2


Creo que Guardianes de la Galaxia pilló por sorpresa a todo el mundo. De la nada (ejem ejem) salió una space opera que abusaba con maestría de la nostalgia ochentera, mezclaba bien el buen rollito con algo de gamberrismo carismático y unos efectos especiales muy resultones en un diseño original y colorido. Su argumento era la cosa más simple, pero funcionaba y convirtió en un exitazo la que muchos esperaban como el primer tortazo de Marvel Studios desde el Boom Vengadores.  Realmente, tenía muchas ganitas de que llegara la segunda parte. Ni que fuera para echar unas risas sin sentido ^^

Esta segunda parte nos sitúa a los Guardianes convertidos en unos mercenarios de éxito que ya empiezan a ser conocidos por la galaxia. La aparición del padre de Star-Lord pondrá luz a sus misteriosos orígenes, embarcando al  grupo de granujas de buen corazón en otra de sus delirantes aventuras en las que se pone en juego el destino del Universo.

¿Y cómo he salido? Muy contento. La película es un despiporre de risas, chorradas y zaranganadas buen rolleras. GoG2 es, y quiere ser, una comedia de acción por todo lo alto como hay pocas en el cine. Sin embargo, se parece TANTO a su predecesora que no puedo evitar una ligera sensación de déjà vu que no me acaba de satisfacer, algo parecido a como ocurría en Vengadores:La era de Ultrón.

Pero bueno, decir que una película es, simplemente, divertidísima, no es algo precisamente malo. La cantidad de animaladas que no deberían funcionar pero funcionan es descomunal. Empezando por Kurt Russell //David Hasselhof desbocado y un Chris Pratt que es el puto amo, provocando las risas a base de puro carisma.

A su alrededor, toneladas de efectos especials muy bien metidos (Mapache Cohete, Groot, el planeta final…) que se complementan con el diseño tan feliciano con que funciona todo en este Universo y las canciones tan cachondas y bien escogidas que pululan por ahí.

Evidentemente, como la lógica se manda a tomar viento desde el primer momento, las coreografías dan un juego descomunal, con bastardadas que juegan a superarse a sí mismas para ver cuál es la más gorda, con las consiguientes risas aseguradas. James Gunn ha tomado buena nota de qué proporcionaba diversión y se asegura de meterlo  en grandes cantidades en un Vol. 2 que tiene tanto o más estilo que su predecesora. Lo dicho, una fiesta.
No me puedo olvidar de dar un achuchón al personaje de Yondu, mis felicitaciones a Michael Rooker por dar vida a un cabroncete con tanta clase como éste. Roba (con lo dificil que es) cada escena en la que aparece, en la que te quedas embobado a la espera de ver la siguiente animalada con la que se sobra. Un servidor se ha descojonado con sus bastardadas.

Debe quedar claro que la película me ha encantado. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 proporciona dos horas de diversión pura con todas las de la ley. Sin embargo, hay un par de detallitos que me escaman: la escena en que todos los personajes se alinean en pose molona y la cámara gira a su alrededor para mostrarnos toda su grandeza se repite como diez veces a lo largo de la película, diferentes escenarios, pero misma pose y mismo giro de cámara (un poco de abuso, ¿no?); la otra cosa que me escama es que a todos los personajes les sale un traumita de la nada (que echan de menos a sus padres), lo que provoca un par de líos estúpidos hasta que los superan y todos vuelven a ser tan amigos, proceso que se repite con todo el elenco (un poco de abuso, ¿no?).


Al final, hay que decir que el mayor problema que tiene Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es que es “sólo” divertidísima. En esta entrega el proyecto funciona como un tiro, es un producto gamberro, autoparódico y lleno de personalidad por parte del director, que seguro hará disfrutar al que disfrutó de la primera parte. Sin embargo, me deja la sensación de que será muy dificil que vuelva a funcionar así de bien si no se hacen más cambios. A ver si estos de Marvel me vuelven a sorprender :)

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.8

martes, 27 de febrero de 2018

Infierno Azul


Ahora que escribo sobre esta película debo reconocer que le tengo un montón de cariño, a pesar de sus limitaciones. Después de uno de estos días en los que lo único que quieres es apagar el mundo y regodearte en todas y cada una de las cosas malas que te están pasando, llegó perfecta para permitirme apagar el cerebro durante 80 minutos. Todas mis preocupaciones se centraron en una chica y un tiburón y todos mis problemas quedaron atrás durante ese rato. Por primera vez en meses pude no pensar en nada que no fuera la pequeña pantalla. A día de hoy, podría no parecer mucho, pero poder aligerar mi carga mental de la manera en la que lo hizo me dio fuerzas para levantarme un día más y decidir que tenía que buscar otro trabajo que me alejara de esta isla (lo que llega a costar ponerse a cambiar una situación que te hace desgraciado).

Puede parecer extraño que una historia tan simple funcionara, o quizás justo debido a ello. Infierno azul  narra las desventuras de una joven surfista que se queda varada en un peñasco costero, asediada por un tiburón come-hombres que no tiene otra intención que perseguirla hasta la muerte. Una historia nimia, casi inexistente, pero desarrollada con brío y aprovechada con efectividad para componer 80 minutos de película. En estos días en que las películas se rellenan con paja para que lleguen a las dos horas de rigor, da gusto encontrar una propuesta en las que no falta ni sobra nada, que dura lo que la historia pide que debe durar.

No se mete en follones filosóficos ni a charadas pasadas de página. 80 minutos condensados de monstruitos con mala idea y todo lo que se puede pedir para que tu cerebro haga un (necesario) reset: Un bicho bien desagradable, una víctima propiciatoria y un continuo de escenas suficientemente hilvanadas para que no puedas pensar en otra cosa que en lo que ocurre en pantalla. Y en eso triunfa. Collet-Serra equilibra muy bien la tensión y los sustos, sin añadir ningún detalle gratuito, pero marcando bien la brutalidad innatural de un tiburón que busca hincar el diente como sea. A destacar la belleza de los planos submarinos, la mar (je je) de resultones.

Se hace obvio que la película es un remake/homenaje a Tiburón, de la que roba inspiración y mala idea. Por suerte, se nota desde un primer momento que hay cariño por el original, por lo que no ofende encontrar según qué parecidos en el resultado final. Blake Lively, por su parte, interpreta a la sufrida víctima. No desentona en ningún momento, y funciona al transmitir la agonía del personaje, sin tampoco realizar un trabajo trascendente.

Visto en perspectiva, es una película de serie B sin pretensiones que te mantiene 80 minutos en tensión sin meterse en follones injustificados en ningún momento. Terror funcional y correcto que da exactamente lo que ofrece.


A veces no se necesita una obra maestra para cambiar una vida. Hay veces que basta con llegar en el momento oportuno. No sé si sería por su simplicidad, por mi precario estado mental o por qué demonios, pero sus 80 minutos fueron justo los que necesitaba. Saqué fuerzas, cambié de trabajo y salí de un exilio que me hacía desgraciado. Ahora mi vida es bastante mejor. Así que, Jaume Collet-Sierra, si me lees, GRACIAS.


Nota: 5
Nota filmaffinity: 5.4

sábado, 17 de febrero de 2018

One Piece: Gold


Como buen fan de One Piece, me sorprendí gratamente cuando se anunció que la última de sus películas se pasaría por las pantallas de cine. Como buen despistado que soy, no ha sido hasta ahora que he conseguido verla (si es que…).


Con más de veinte años en antena, la serie One Piece se ha convertido en una de las series más longevas que siguen en activo. Las aventuras de los Piratas del Sombrero de Paja aguantan las temporadas en plena forma, quizás incluso en su mejor momento. Como se suele hacer en las series japonesas de éxito, cada par de años se lanza una película con una historia paralela dentro del retablo general de la trama, destinada a arrasar en los cines. Tradicionalmente, occidente se ha limitado a ignorarlas, con alguna aparición intermitente en el mercado del vídeo, pero poco más. Sin embargo, después del éxito (inesperado y descomunal) de Dragon Ball: La batalla de los dioses, poco a poco más distribuidoras se atreven a traer estas propuestas y pasarlas por la gran pantalla. Han llegado películas de Naruto, DragonBall y, ahora, One Piece :).

La historia se sitúa en algún momento después de la saga de Zou. La tripulación se ha reunido de nuevo y llegan a una isla-casino gigante, destinada a la diversión y el juego sin fin. En el lugar todo parece dedicado al entretenimiento, pero cuando Gild Tesoro, el regente del lugar, se entera de que la banda de piratas más buscada de la Grand Line se halla en sus dominios, pondrá todo su empeño en capturarlos.

Por suerte para todos, no se trata de un capítulo alargado de la serie (como sí son la mayoría de las películas anteriores de One Piece, con la excepción de Strong World), sino una película concreta y definida protagonizada por los mismos personajes de la serie. Quizás tiene el problema de que gasta 0 minutos en presentar a los personajes (se da por supuesto que ya los conocemos), pero no escatima esfuerzos para desarrollar una trama que podría haber conformado una saga de 40-50 capítulos sin el más mínimo inconveniente. Además, se las arregla para reservar un momento de gloria a todos y cada uno de los personajes de una manera lógica, y propone un antagonista a la altura de lo exigido, con carisma y poder para merecer su nombre, sin fumarse (ejem ejem) más de lo debido.

Se nota que la recreación de este Las Vegas piratil supervitaminado está realizada con ganas. No en vano está destinada a la pantalla grande y no a una descarga rápida del ordenador. Por ello, hay margen para el lucimiento. La isla de Gran Tesoro goza de una animación fluida y un diseño brillantemente colorido, que se guarda escenas espectaculares bajo la manga, como la carrera de coches o el desenlace de la pelea final.

Puede que el guión no sea nada del otro mundo, pero combina aventuras corsarias, la mitología de los súper-héroes, toques de músical, thriller, mechas y otras fumadas delirantes sin más cuentas a rendir que las que exige el hedonismo más disfrutable. One Piece: Gold se arroja sin complejos dentro de la comedia de aventuras épica más desmadrada (lo que es la serie, vamos) muy aprovechable y divertida, muy por encima del resto de películas que se han hecho dentro de la franquicia.


Obviamente, se trata de una película realizada por fans para fans. Hay cariño, mimo y esfuerzo. Por ello, cualquier seguidor de la saga disfrutará con ganas de 100 minutos de buena diversión con unos viejos amigos. El resto no entendería muy bien que encontrará al ver esta propuesta, más allá de una estupenda película de aventuras poblada de unos extraños personajes que le son desconocidos (que igual puede servir de punto de partida para empezar a conocerlos).

Si cada año tiene que salir una película de One Piece así de divertida, que Oda siga con ello, por favor (pero que no se olvide de la serie).

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.6

miércoles, 31 de enero de 2018

El Resplandor

Una de las cosas que no sabía de esta recóndita ciudad escocesa dónde he estado escondido un añete es que organiza uno de los festivales de cine de terror más prestigiosos del país. ¡Toda una sorpresa encontrarse la ciudad llena de zombis, vampiros y otros seres de ultratumba!

Dentro de las muchas actividades del festival, acudí a ver El resplandor, película que venía precedida de un coloquio sobre la misma, en la que se departió sobre curiosidades, anécdotas, escenas curiosas y otras innovaciones del film que, a decir verdad, hicieron su posterior visionado mucho más aprovechable.

Nombrado como guardián del hotel Overlook durante su clausura invernal, Jack Torranche (Jack Nicholson) espera escribir la gran novela americana. Se instala allí con su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo Danny (Danny Lloyd), dentro de este palacio aislado en el que, diez años antes, un antiguo guardián descuartizó a su mujer y sus hijas.

Poco a poco, apariciones y otros fantasmas hacen presencia en las vacías salas, invitando al pequeño a abandonar a sus padres y persuadiendo al progenitor de que la única manera de salvar a su familia es acabar con la vida de todos sus allegados. Sin posibilidad de pedir ayuda, Wendy y Danny descubrirán la locura homicida de Jack….

A esta altura de la vida, se han escrito ríos de sangre sobre la película. Poco puedo explicar yo que no se haya contado mil veces, más allá de que es un auténtico peliculón.

Si nos proponemos empezar por su faz más reconocible. Jack Torrance es, por derecho propio, uno de los iconos del cine, mérito enormérrimo de  un Jack Nicholson en estado de gracia, medio desquiciado por el alcohol y las demoledoras condiciones de rodaje que imponía Stanley Kubrick. Lo único que se le podría achacar es que no me cuadra que no estuviera ya como una chota antes de entrar a trabajar en el Hotel Overlook, si es que da miedo nada más verlo (¡po’ favo’!). A su alrededor, la víctima del doblaje Shirley Duvall es mucho más compadecible en versión original (esa Verónica Forqué…) y el pequeño Danny Lloyd es pura ternura y terror.

El último actor de la película es el propio hotel Overlook. Conocido por su minuciosa preparación, Kubrik genera una puesta en escena que incomoda y genera malestar. Sin necesidad de monstruos asquerosos ni golpes de sonido, simplemente con una atmósfera malsana y un escenario hipnótico se basta para crear uno de los desenlaces (y desarrollos) más terroríficos del cine. Es curioso descubrir que prácticamente todos los escenarios fueron creados exprofeso para la película, tanto el hotel como el laberinto, pues Kubrick no quería alejarse apenas de Londres bajo ningún concepto. Sólo el viaje en coche inicial se rodó en exteriores (en algún lugar de las Rocosas estadounidenses), reutilizado de otro film para que el maniático director no tuviera que moverse de su casa. La multiplicación de tomas (impensable en la época), la asfixiante dirección de actores (que acabaron hasta las narices del director) y las innovaciones técnicas (especialmente el uso intensivo de la Steadycam, una cámara que se podía llevar en un arnés, mucho más ligera de los mastodontes de la época) alimentan todavía más la reputación de perfeccionismo del cineasta.



También hay que destacar la masterclass que da Kubrick en el tratamiento del sonido, mezclando susurros con arreglos orquestales inquietantes cuando debe hacerlo, sin un silencio ni un sonido de relleno. Por lo hablar ya de la fotografía, con sus colores vivamente saturados, pensados para generar incomodidad y hacer nuestra estancia en el asiento todavía más perturbadora.

El resplandor es, sin duda, un referente de su género, pero se hace curioso comprobar como es una adaptación horrenda de la impresionante novela de Stephen King. Cualquiera que conozca los perfiles de ambos genios tendrá probadas muestras de sus descomunales egos y su incapacidad para rectificar o alejarse de aquello que consideran que es correcto. Como Kubrick tenía pensado hacer una adaptación muy libre del libro, manteniendo apenas el planteamiento original, King no pudo soportar de ninguna de las maneras la perversión que se iba a hacer de SU obra. De acuerdo con los rumores y las historias que circulan, el choque de voluntades que hubo en las primeras semanas de rodaje fue monumental, peleas continuas que acabaron con el escritor abandonando el proyecto, renunciando cualquier derecho sobre la obra fílmica y exigiendo que se quitara su nombre de la misma. Tampoco es que el resto de adaptaciones de King sean mucho mejores, pero seguro que nunca tuvo que enfrentarse a un tráiler sin frenos tan testarudo como Stanley Kubrick.

Al final, tenemos dos obras que no comparten más que título y argumento. Dos impagables ejercicios de talento, únicos ellos en su género y que no podemos dejar pasar de ninguna de las maneras, pero que, en su desarrollo y desenlace no podrían ser más diferentes. A fin de cuentas, ¿por qué quedarse con uno cuando se puede sufrir gozosamente con ambas?

Curiosamente, El resplandor es considerado uno de los mejores ejemplos de un doblaje fallido en España. A pesar de (o a causa de) estar supervisado personalmente por Stanley Kubrick, la elección de las voces en castellano es realmente horrible. Es especialmente sangrante el caso de Shelley, cuya voz es tan desagradable que no deseas otra cosa que Jack Torrance le arranque la cabeza de una vez (justo lo contrario que deberías desear ^^) No dudo que Verónica Forqué puso toda su alma en hacer un buen trabajo, pero las exigencias del director provocan el naufragio total del personaje. Ésta es una de las pocas veces en las que la versión original es casi obligatoria. ¡Cómo mejora la película!

En fin, la incursión de Kubrick en el cine de terror hace de El resplandor uno de los films más influyentes de su género, aterrorizando a generaciones de espectadores con un escenario idílico, desierto y aislado, en el que una maligna tensión invade lo que debería ser un remanso de paz y relax. Del chillón de guiños, versiones y homenajes que se han hecho de este film, no puedo sino recomendar el episodio-parodia a cargo de Los Simpson en la Casa-Árbol del Terror III, una vuelta de tuerca muy simpática y llena de mala leche (sin tele y sin cerveza, Homer pierde la cabeza…)

Solamente os puedo decir que debéis visitar el Hotel Overlook dos veces en vuestra vida (de las dos maneras posibles :p), y a ser posible en inglés. En el caso que nos ocupa, recomiendo inquietarse con deleite con una puesta en escena inmejorable, un guión laberíntico y un Jack Nicholson en estado de gracia.


Nota: 10
Nota filmaffinity: 8.2


Nominada a dos Razzie (director y actriz). Si, anda… xDDD